jueves, 11 de octubre de 2012

Las Cigua

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9z1ciguapaSegún la leyenda que gira en torno a las Ciguapas, las gentes del pueblo la describen como una joven de cuerpo bien formado, rasgos mestizos y de hermosa fisionomía. Aducen algunas personas que ellas siempre se muestran desnudas, exhiben una larga cabellera que cubre la parte trasera de su cuerpo y que a la vez le sirve de abrigo. Muestran un pelo suave y lustroso.
Dicen que las ciguapas son muy esquivas, de aspectos tristes, muy tímidas y que temen a los humanos. Presentan ojos negros rasgados y de mirada penetrante por lo que se recomienda a los hombres no mirarla nunca a los ojos para que no queden hechizados con su mirada y se hundan en un éxtasis de amor. Se cuenta que tienen un corazón cazador porque provocan un amor a primera vista. -¡ Un torrente de pasión !. - ¡Un amor realmente devastador con expresiones eróticas!
Suelen salir por las noches en tiempos de "Luna llena" en busca de algún caminante melancólico al que embrujan con su mirada, los seducen, los aman y en un beso le absorben su último suspiro .Tal es su belleza henchida de sensualidad que la utilizan como armas para atrapar a los hombres y luego de ser seducidos desaparecerlos.
En otra ocasión salen en busca de frutas, peces o aves con los cuales se alimentan. Se comenta que tienen los pies al revés, por lo que dejan sus huellas inversas al rumbo de su destino.
Por la noches emiten un gemido suave parecido al llanto de un niño que es su único medio de comunicación verbal, otros dicen que es como un "Canto de Sirena", que emiten al amanecer y que el hombre que atienda a estas "dulces quejas" está perdido para siempre. También se dice que por las noches se las puede escuchar suspirar y llorar y la mañana siguiente se observan las piedras húmedas por sus lágrimas.
Estas jóvenes son esencialmente nocturnas y prefieren las zonas sombrías de los bosques y de las cuevas, en sus cercanías con los ríos y mares.
También se dice que le esperan espantosos infortunios a la persona que se atreva a matar a una de ellas.
Si usted ve a una Ciguapa, no atienda a su canto, ni las mire a los ojos para que no les embruje con el poder de su sensualidad.